En colaboración con Fundación KIRIRA, apoyando la lucha contra la Mutilación Genital Femenina
Becas de secundaria en la región de Tharaka
KeniaKenia es un país en donde están muy arraigados los matrimonios de conveniencia infantiles y la MGF, sobre todo en las zonas rurales en las que la estructura social se basa en clanes.
Fundación Kirira lleva trabajando en Kenia contra la mutilación genital femenina (MGF) desde 2007. Cuentan con una red de 98 escuelas miembro que rechazan de forma activa y pública la violencia contra la mujer como práctica tradicional. Además, mantienen casas refugio donde acogen a las niñas que quieren escapar de esa horrible costumbre.
En la región de Tharaka, aunque la prevalencia de la MGF ha disminuido, aún persiste, agravada por condiciones de vida precarias y la escasez de recursos básicos. La pobreza en la región se ve exacerbada por la falta de acceso a agua, vivienda y alimentos.
La educación se ha evidenciado como el instrumento más poderoso para la lucha contra la MGF, no solo por brindar una opción de futuro a las niñas que directamente deciden escapar, sino porque las familias han entendido que apostar por la escolarización de sus hijas les ofrece una salida con garantías fuera de los matrimonios infantiles y la mutilación genital.
En colaboración con Kirira, Fundación AREAS está sufragando el ciclo completo de secundaria de 16 chicas de la región de Tharaka cuyas familias se encuentran en situación precaria y no pueden pagar sus estudios; las becas cubren las tasas de escolarización y los uniformes. Estas chicas, además de labrarse un futuro esperanzador a través de los estudios para sí mismas, sus familias y su entorno, sirven de modelo para otras niñas y jóvenes a través de las acciones de concienciación que Kirira lleva a cabo en las zonas donde trabaja.
TESTIMONIOS
En Julio de 2026, Purity, trabajadora de Kirira NGO en Kenia, entrevistó a dos jóvenes becadas por nuestra Fundación dentro de este proyecto: Mucunku Christine Gakii y Kironco Rhoda Makena.
La historia de Purity es un reflejo del impacto de los clubes antiablación y del trabajo comunitario para erradicar la mutilación genital femenina (MGF). Tras finalizar sus estudios universitarios, pudo acceder a un empleo que le permite vivir con libertad y autonomía. Su participación en los clubes y en las actividades de sensibilización contra la mutilación la convirtió, además, en un referente para otras niñas más jóvenes. Como ella, muchas han encontrado el apoyo y la fuerza necesarios para decir no a la mutilación.
A continuación presentamos la transcripción de algunas de las palabras de Christine y Rhoda en sus entrevistas con Purity.

Mucunku Christine Gakii
Tengo 17 años, en mi familia somos cinco hermanos y yo soy la última. Vengo de una familia humilde. En la escuela primaria, me enfrenté a algunas dificultades que hacían que me mandaran a casa casi todos los días, y por ello no creo que hubiera llegado a donde estoy hoy.
A través de Fundación AREAS conseguí llegar al instituto.
En mi familia, estamos rodeados de una comunidad que cree en la mutilación genital femenina. Pero yo digo «NO» a la mutilación genital femenina.
En el futuro, me gustaría dedicarme a la enfermería para concienciar a la comunidad sobre los efectos negativos de la mutilación genital femenina y cuidar de mi familia.
Gracias a AREAS por su apadrinamiento. Muchas gracias.
Video con la entrevista completa en nuestro canal de YouTube: https://youtu.be/TO8QTKSwWVI

Kironco Rhoda Makena
Tengo 17 años. En nuestra familia somos seis hermanos y yo soy la cuarta. Procedemos de un entorno humilde, y mis padres trabajan en las labores agrícolas para poder cuidar de nosotros.
Durante mi educación primaria solía enfrentarme a muchas dificultades; me enviaban a casa casi todos los días por no pagar las cuotas escolares. No tenía esperanza de llegar hasta donde estoy hoy, pero gracias a AREAS conseguí una beca y ahora puedo continuar bien con mis estudios.
En el futuro, quiero estudiar medicina para poder convertirme en médico y ayudar a nuestra comunidad, ya que tienen que desplazarse muy lejos para recibir tratamiento, y también para ayudar a mi familia.
Gracias a la Fundación AREAS.








